Enfermedades profesionales y daños derivados del trabajo
La legislación reconoce como enfermedades profesionales aquellas que están incluidas específicamente en el cuadro establecido en el Real Decreto 1299/2006, que aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social.
Esto significa que no cualquier enfermedad o problema de salud relacionado con el trabajo tiene automáticamente la consideración de enfermedad profesional.
Sin embargo, que un daño a la salud no esté incluido en ese cuadro no significa que no tenga relación con el trabajo. Cuando un problema de salud se produce como consecuencia del trabajo o con ocasión del mismo y no está reconocido como enfermedad profesional, puede tener la consideración de accidente de trabajo, de acuerdo con la legislación vigente.
Estas son las Enfermedades Profesionales reconocidas como tal por ley.
Los nódulos de las cuerdas vocales son la única enfermedad reconocida específicamente como profesional para las personas que trabajan en Contact Center.
Son crecimientos benignos, es decir, no cancerosos, que aparecen en ambas cuerdas vocales como consecuencia del uso excesivo y continuado de la voz. La sobrecarga vocal provoca inicialmente inflamación y, con el tiempo, el tejido puede endurecerse y formar lesiones similares a un callo.
Cuanto más se prolonga el abuso de la voz, mayor puede ser el tamaño y la dureza de los nódulos, pudiendo afectar a la calidad de la voz y dificultar el desempeño del trabajo.
Cuanto más se prolonga el abuso de la voz, mayor puede ser el tamaño y la dureza de los nódulos, pudiendo afectar a la calidad de la voz y dificultar el desempeño del trabajo.
El ruido y las altas intensidades de sonido pueden causar daños en la salud. Una exposición repetida a niveles elevados de ruido puede provocar, con el tiempo, una pérdida auditiva o sordera.
La hipoacusia suele desarrollarse de forma lenta y progresiva, por lo que en muchas ocasiones se detecta cuando el daño auditivo ya se ha producido y puede ser irreversible.
La legislación laboral establece límites de exposición al ruido para proteger la salud de las personas trabajadoras. Como referencia, la exposición diaria a niveles de ruido iguales o superiores a 80 decibelios (dB) durante una jornada de 8 horas requiere la adopción de medidas preventivas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que una exposición prolongada a niveles superiores a 75 dB puede suponer un riesgo para la audición.
El síndrome del túnel carpiano se produce por la compresión del nervio mediano a su paso por la muñeca, en el interior del túnel carpiano.
La inflamación de los tendones flexores y de sus vainas sinoviales puede provocar el estrechamiento del túnel y el consiguiente atrapamiento del nervio mediano. Esto puede producir alteraciones sensitivas y motoras que afectan a la mano y los dedos.
Entre los síntomas más habituales se encuentran el entumecimiento, hormigueo, dolor, debilidad y, en casos más avanzados, daño muscular en la mano y los dedos.
Aparece con mayor frecuencia en mujeres: puede afectar hasta aproximadamente al 8 % de ellas, frente a alrededor del 0,6 % de los hombres.
La tendinitis es la inflamación de un tendón que puede producirse, entre otras causas, por la realización de movimientos repetitivos, como las flexiones y extensiones continuadas de una articulación.
También puede aparecer cuando el tendón está sometido de forma repetida a posturas forzadas, tensión mantenida, contacto con superficies duras o vibraciones.
En el ámbito laboral, la repetición constante de estos movimientos o la exposición prolongada a estas condiciones puede provocar una sobrecarga del tendón y favorecer la aparición de lesiones.



