{"id":10135,"date":"2006-10-26T11:34:58","date_gmt":"2006-10-26T09:34:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ccooservicios.es\/serviciostecnicos\/zona\/estatales\/el-correo-electronico-para-usos-sindicales\/"},"modified":"2006-10-26T11:34:58","modified_gmt":"2006-10-26T09:34:58","slug":"el-correo-electronico-para-usos-sindicales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ccooservicios.es\/serviciostecnicos\/campanas\/el-correo-electronico-para-usos-sindicales\/","title":{"rendered":"El Correo electr\u00f3nico para usos sindicales"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre cuando se usa el correo electr\u00f3nico sin tanta desproporci\u00f3n? \u00bfY qu\u00e9 ocurre cuando se usa para asuntos sindicales? El pronunciamiento de la Audiencia Nacional de 6 de Febrero de 2001 intenta aclarar el supuesto.<\/p>\n<p>Se hab\u00eda notificado a los trabajadores que el uso particular del<br \/>\ncorreo electr\u00f3nico era \u201cinapropiado y podr\u00eda configurar falta laboral\u201d.<br \/>\nY advert\u00eda del uso masivo de correos que pod\u00eda ser sancionable. Pero<br \/>\ntambi\u00e9n por la empresa se estimulaba el uso del correo electr\u00f3nico,<br \/>\npara evitar las cartas y el tel\u00e9fono, con lo que tenemos un elemento<br \/>\nque de alguna forma puede contrarrestar la mala fe de los empleados.<br \/>\nFinalmente, la sentencia reconoce a los trabajadores su derecho a<br \/>\ntransmitir noticias de inter\u00e9s sindical para sus afiliados, pero<br \/>\nsiempre dentro de los cauces de la normalidad. Precisamente porque el<br \/>\nuso de internet, entre otros factores, est\u00e1 plenamente extendido en la<br \/>\nempresa, y porque supone pr\u00e1cticamente un \u201ccoste cero\u201d para el<br \/>\nempresario.\n<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando la mala fe en el uso del correo sindical est\u00e1<br \/>\nacreditada, las cosas se vuelven distintas. Para muestra, la sentencia<br \/>\ndel Juzgado de lo Social n\u00ba 25 de Madrid en sentencia de 13 de Octubre<br \/>\nde 2000 : \u201c\u2026la evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica permite el empleo de medios m\u00e1s<br \/>\nsofisticados, r\u00e1pidos, \u00fatiles y directos, que el tradicional tabl\u00f3n o<br \/>\nla no menos habitual hoja informativa expuesta en el mismo y\/o<br \/>\nentregada en mano, de tal manera que en aras a satisfacer ese derecho,<br \/>\nno pueden existir impedimentos legales para utilizar otros medios que<br \/>\nbusquen esa misma finalidad y con las caracter\u00edsticas ya expuestas,<br \/>\naunque, l\u00f3gicamente, su empleo deba adaptarse a sus particularidades y<br \/>\ncondiciones, en este caso el correo electr\u00f3nico. Sin \u00e1nimo de ser<br \/>\nexhaustivo entendemos que ese uso ha de tener en cuenta los siguientes<br \/>\npar\u00e1metros:<\/p>\n<p>1. Deben tener acceso los mismos que normalmente ejercitan tal<br \/>\nderecho en los tablones de anuncios, es decir los representantes<br \/>\nunitarios, sindicales y grupos de trabajadores que tengan cierta<br \/>\ncohesi\u00f3n. Por tanto, no puede estar limitado su ejercicio al Presidente<br \/>\nde la representaci\u00f3n unitaria, como alega la empresa.<\/p>\n<p>2. Respecto a la libertad de expresi\u00f3n y a su vez a las limitaciones que tiene ese derecho en el \u00e1mbito laboral.<\/p>\n<p>3. Tampoco, en principio, pueden establecerse restricciones en orden<br \/>\na su difusi\u00f3n, ya sea geogr\u00e1fica, ya de otro tipo, con la excusa de su<br \/>\nfalta de inter\u00e9s para ciertos trabajadores, pues como toda informaci\u00f3n,<br \/>\nes el destinatario el que voluntariamente ha de discriminarla. Sin<br \/>\nembargo, no se debe sobrepasar el marco de lo que es la empresa, pues,<br \/>\ntambi\u00e9n en principio, esa informaci\u00f3n es ajena a terceros, problemas<br \/>\nque no se pueden dar en la empresa hoy demandada al ser interno su<br \/>\ncorreo electr\u00f3nico.<\/p>\n<p>4. Las comunicaciones deben salvaguardar el sigilo profesional que establece el art. 65.2 ET.<\/p>\n<p>5. En aquellos supuestos en los que su utilizaci\u00f3n deba<br \/>\ncompatibilizarse con lo que es la actividad empresarial propiamente<br \/>\ndicha, como es el supuesto que nos ocupa, debe subordinarse a la misma,<br \/>\nen situaciones especialmente conflictiva y en las que est\u00e9n en juego<br \/>\nderechos fundamentales, como por ejemplo el de huelga, aunque han de<br \/>\nevitarse interpretaciones abusivas sobre tal subordinaci\u00f3n y que en la<br \/>\npr\u00e1ctica impidan su ejercicio.<\/p>\n<p>Se ha de rechazar que la utilizaci\u00f3n sindical del correo electr\u00f3nico<br \/>\ndeba configurarse como responsabilidad privativa del que<br \/>\nnominativamente lo insta, y m\u00e1s si se tiene en cuenta que el origen de<br \/>\ntodo lo actuado es una decisi\u00f3n de la Secci\u00f3n Sindical de CC.OO., que<br \/>\nadem\u00e1s tiene importante representaci\u00f3n en el Comit\u00e9 de Empresa de esta<br \/>\nComunidad, siendo, por tanto, el demandante mero ejecutor de lo all\u00ed<br \/>\npreviamente acordado. En ese mismo sentido, se ha de recordar todo lo<br \/>\nexpuesto en el anterior fundamento de derecho, sobre la posibilidad que<br \/>\nhan de tener los representantes unitarios y\/o sindicales para utilizar<br \/>\nciertos medios que sirven para informar a sus representados, por lo que<br \/>\nse rechaza cualquier utilizaci\u00f3n patrimonial y particular de este<br \/>\nsistema electr\u00f3nico de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante lo anterior, ello no es \u00f3bice para que se reconozca que,<br \/>\ncon todas las atenuantes que se quiera, la actuaci\u00f3n del actor es<br \/>\nil\u00edcita desde el punto de vista laboral, ya que una vez que solicita<br \/>\npermiso para utilizar el correo electr\u00f3nico y mientras no le sea dado,<br \/>\nlo l\u00f3gico ser\u00eda esperar a una contestaci\u00f3n definitiva, o extender su<br \/>\nreivindicaci\u00f3n a niveles m\u00e1s altos, y, en \u00faltimo caso, utilizar los<br \/>\nmedios legales que a su alcance tiene, aunque en este \u00faltimo supuesto<br \/>\ntampoco se ha de olvidar que existe cierta premura a la hora de<br \/>\ninformar de algunos temas a los trabajadores. Pero, con todo, lo que no<br \/>\ntiene justificaci\u00f3n es que enga\u00f1e a dos subencargados para conseguir<br \/>\n\u00e9sta finalidad, aunque en principio sea l\u00edcita y esto es lo que aqu\u00ed<br \/>\nexclusivamente se debe sancionar.<\/p>\n<p>En consecuencia y utilizando el cauce disciplinario que la propia<br \/>\nempresa enuncia, se ha de considerar que su actuaci\u00f3n no puede ir m\u00e1s<br \/>\nall\u00e1 de una falta leve, vistas las circunstancias reiteradamente<br \/>\ninvocadas, de tal manera que en consonancia al art. 68.1, la suspensi\u00f3n<br \/>\nde empleo que se autoriza a imponerle no puede superar los tres d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>Seguridad en el correo electr\u00f3nico<\/p>\n<p>El correo electr\u00f3nico tiene una imagen sumamente moderna, pero ya<br \/>\ncumpli\u00f3 30 a\u00f1os. En efecto, este sistema de comunicaci\u00f3n naci\u00f3 all\u00e1 por<br \/>\n1971. A diferencia de Edison, su \u201cprogenitor\u201d Ray Tomlison no recuerda<br \/>\ncu\u00e1l fue el primer mensaje que se envi\u00f3 o cu\u00e1l fue su destinatario.<br \/>\n\u201cSolo recuerdo que estaba en may\u00fasculas\u201d, dijo Tomlison. Este ingeniero<br \/>\nde BBN Technologies dise\u00f1\u00f3 un programa con 200 l\u00edneas de c\u00f3digo que<br \/>\nperfeccion\u00f3 el software existente creando los buzones electr\u00f3nicos que<br \/>\nconocemos en la actualidad. Otro de los inventos de Tomlison fue la<br \/>\nfamosa \u201c@\u201d, que concibi\u00f3 a fin de asegurarse de que el mensaje llegar\u00eda<br \/>\na su destinatario. Para enviar el mensaje se utiliz\u00f3 ARPA Net, la red<br \/>\nmilitar que precedi\u00f3 al Internet que conocemos en la actualidad<\/p>\n<p>Los programas que gestionan el correo se suelen llamar \u201cclientes\u201d<br \/>\nporque interact\u00faan directamente con el usuario, permitiendo mandar<br \/>\ncorreo electr\u00f3nico, pero tambi\u00e9n leerlo, crearlo, imprimirlo y mucho<br \/>\nm\u00e1s, a trav\u00e9s de su interfaz gr\u00e1fico. Los mejores tienen un equilibrio<br \/>\nentre potencia y facilidad de uso.<\/p>\n<p>-Las partes de un mensaje<\/p>\n<p>Es de sobra conocido por todos que un correo electr\u00f3nico se compone<br \/>\nprincipalmente de la direcci\u00f3n del remitente, un asunto o \u201csubject\u201d y<br \/>\nel cuerpo del mismo. Este mensaje discurre desde el ordenador cliente<br \/>\nhasta su destinatario usando distintos protocolos de comunicaci\u00f3n, y<br \/>\n\u201csaltando\u201d de m\u00e1quina en m\u00e1quina. Jur\u00eddicamente, no es lo mismo entrar<br \/>\nen el contenido del mensaje que quedarnos en la simple presentaci\u00f3n,<br \/>\nque realizan los programas clientes (o los correos de tipo webmail)<br \/>\nsobre el env\u00edo, o recepci\u00f3n (o \u201ccola de env\u00edo\u201d) de los mensajes.<br \/>\nConsecuentemente, para comprobar si un mensaje es id\u00f3neo dentro del fin<br \/>\nsocial del empresario, bastar\u00eda, en la mayor\u00eda de las ocasiones, con<br \/>\nmirar el destinatario o el asunto del correo. Obviamente, la entrada en<br \/>\nel cuerpo del mensaje es alcanzar un l\u00edmite que quiz\u00e1s no se deber\u00eda<br \/>\nsobrepasar, si ya se tienen pruebas suficientes sobre el destino del<br \/>\ncorreo en cuesti\u00f3n. Lo contrario, podr\u00eda suponer una vulneraci\u00f3n de los<br \/>\nDerechos antes explicados, sobre todo si no se hacen con las garant\u00edas<br \/>\nsuficientes. Desgraciadamente, no demasiados de los pronunciamientos<br \/>\njurisprudenciales que repasar\u00e9 posteriormente, tienen en cuenta este<br \/>\naspecto<\/p>\n<p>-Dominio de la empresa o dominio gen\u00e9rico<\/p>\n<p>Tema capital, que tambi\u00e9n determinar\u00e1 un diferente grado de<br \/>\ngravedad. Podemos distinguir dos situaciones: si la empresa ha<br \/>\ncontratado un dominio propio, y \u00e9sta permite que sus empleados se<br \/>\nvalgan de dicho dominio, o si se utiliza uno gratuito o, igualmente, no<br \/>\ntiene un nombre relacionado con la entidad. En el primer caso, la<br \/>\ngravedad es mayor, porque se puede poner en entredicho a la entidad a<br \/>\nla cual el trabajador presta sus servicios. En el segundo, al<br \/>\nutilizarse un correo propio -contratado por el trabajador- quien se<br \/>\ncompromete es la persona en cuesti\u00f3n. En general, si el trabajador<br \/>\ntiene una direcci\u00f3n de correo electr\u00f3nico cuyo nombre de dominio se<br \/>\nparezca, o acaso sea, id\u00e9ntica a la empresa a la que presta sus<br \/>\nservicios y ha hecho un mal uso de el, tiene un \u00e1mbito de gravedad mas<br \/>\namplio que aquel que ha usado un correo gratuito (tipo hotmail). En<br \/>\nprimer lugar, el trabajador en el primer caso est\u00e1 usando mas<br \/>\ninfraestructura empresarial que en el segundo: la contrataci\u00f3n de un<br \/>\ndominio de Internet es algo que no es gratuito, por contra en el<br \/>\nsegundo caso si lo es. En segundo lugar, el nombre de la empresa<br \/>\naparece en el primer caso, no as\u00ed en el segundo. La consecuencia es<br \/>\nclara: el trabajador puede incluso contratar productos con cargo a la<br \/>\nempresa con fines ilegales o al menos no apropiados. Otro elemento mas<br \/>\na ponderar para determinar la gravedad de los hechos.<\/p>\n<p>-Estructura de red corporativa<\/p>\n<p>Las estructuras de redes empresariales suelen ser bastante complejas, seg\u00fan el siguiente esquema:<\/p>\n<p>Los ordenadores \u201cclientes\u201d se conectan mediante la red entre ellos,<br \/>\ny obtienen las aplicaciones necesarias de servidores de ficheros, se<br \/>\nconectan a Internet mediante un router, usan servicios web mediante el<br \/>\nservidor y se protegen con diversos firewalls. Pero todo esto est\u00e1<br \/>\ncontrolado desde la posici\u00f3n del administrador, que es una persona con<br \/>\nunos privilegios exclusivos para el mantenimiento de toda la red. La<br \/>\nconsecuencia es que un ordenador cliente env\u00eda el correo electr\u00f3nico<br \/>\ndesde su m\u00e1quina y pasa al servidor, para enlazar, mediante el router,<br \/>\ncon la red de redes. El administrador es consciente, o puede ser<br \/>\nconsciente, del contenido del correo en cualquier momento: da igual que<br \/>\nel correo no se haya mandado, o que se encuentre en el servidor. Y es<br \/>\nla persona que tiene mas facilidades -adem\u00e1s de formaci\u00f3n t\u00e9cnica- para<br \/>\nque esto se produzca. Adem\u00e1s, los correos mandados siempre dejan<br \/>\nrastros, en forma de archivos \u201clogs\u201d que se pueden encontrar en los<br \/>\nordenadores clientes y en el servidor. La intimidad aqu\u00ed tambi\u00e9n puede<br \/>\nverse empa\u00f1ada, y ahora no estamos hablando del empresario, si no de<br \/>\nlos exorbitantes poderes que puede tener esta figura, a la que no se le<br \/>\nha dado la suficiente importancia. No he encontrado referencias<br \/>\njurisprudenciales que aborden esta problem\u00e1tica. En mi opini\u00f3n, puede<br \/>\nno haber vulneraci\u00f3n si el administrador hace un trabajo equitativo y<br \/>\nlos datos a los que accede son estrictamente necesarios para la<br \/>\nconsecuci\u00f3n de su trabajo.<\/p>\n<p>-Cifrado<\/p>\n<p>La funci\u00f3n inmediata del cifrado es el suministro del servicio de<br \/>\nconfidencialidad sea de los datos o del flujo de tr\u00e1fico, pero adem\u00e1s<br \/>\nes una pieza fundamental para el logro de otros varios servicios. Este<br \/>\nmecanismo supone procedimientos y t\u00e9cnicas de gesti\u00f3n de claves,<br \/>\ncapaces de generarlas y distribuirlas de manera segura a lo largo de la<br \/>\nred.<\/p>\n<p>Resulta curioso comprobar como toda la problem\u00e1tica que se plantea<br \/>\npodr\u00eda verse reducida a la nada si el trabajador en cuesti\u00f3n usara<br \/>\nherramientas de encriptaci\u00f3n (cifrado) para que resultara imposible la<br \/>\nlectura de los correos electr\u00f3nicos que el env\u00eda. Con los algoritmos<br \/>\nque se usan hoy en d\u00eda (hasta 512 bits), resultar\u00eda virtualmente<br \/>\nimposible acceder a un determinado tipo de informaci\u00f3n con el simple<br \/>\nuso de un software, como PGP (http:\/\/www.pgp.com).<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente hablando, PGP funciona como un algoritmo del tipo de<br \/>\nclave p\u00fablica o asim\u00e9trica. En un sistema de clave p\u00fablica, cada<br \/>\nusuario crea una privada y otra p\u00fablica. Se puede cifrar un mensaje con<br \/>\nla p\u00fablica y descifrarlo con la privada (no se puede cifrar y descifrar<br \/>\ncon la misma clave). El usuario difunde la p\u00fablica, poni\u00e9ndola a<br \/>\ndisposici\u00f3n de cualquiera que quiera enviarle un mensaje. Una vez que<br \/>\nel mensaje ha sido recibido por el usuario, \u00e9ste podr\u00e1 descifrarlo con<br \/>\nsu clave privada. Es evidente que la privada debe ser mantenida en<br \/>\nsecreto por el propietario.<\/p>\n<p>El esquema se puede considerar como si fuese un buz\u00f3n con dos<br \/>\nllaves, una para abrir y otra para cerrar. Cualquiera puede introducir<br \/>\nun mensaje en el buz\u00f3n y cerrarlo, pero solamente el propietario podr\u00e1<br \/>\nabrirlo. Una gran ventaja de \u00e9ste esquema criptogr\u00e1fico es que, al<br \/>\ncontrario que los sistemas tradicionales donde la clave de cifrado y<br \/>\ndescifrado coinciden, no es necesario encontrar un procedimiento seguro<br \/>\npara enviarla al recipiente del mensaje.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n permite la opci\u00f3n de \u201cfirmar\u201d un mensaje con una firma<br \/>\ndigital que nadie, ni siquiera el receptor, puede falsificar. Esto<br \/>\nresulta especialmente \u00fatil, aunque no se cifre el mensaje en s\u00ed, porque<br \/>\nact\u00faa como certificaci\u00f3n de autenticidad, ya que permite comprobar si<br \/>\nel mensaje ha sido alterado durante la transmisi\u00f3n. Tambi\u00e9n permite al<br \/>\nreceptor confirmar que el mensaje ha sido enviado realmente por el<br \/>\nremitente (resulta demasiado f\u00e1cil trucar los encabezamientos de los<br \/>\nmensajes de correo electr\u00f3nico).<\/p>\n<p>PGP es un software gratuito, y la obtenci\u00f3n de claves para su uso<br \/>\ntambi\u00e9n. Significa eso que cualquiera tiene acceso a el, y significa<br \/>\ntambi\u00e9n que la \u201cinviolabilidad de hecho\u201d para los mensajes de correo<br \/>\nelectr\u00f3nico de los trabajadores es muy f\u00e1cil de conseguir. La falta de<br \/>\ninformaci\u00f3n sobre el correcto funcionamiento del correo electr\u00f3nico<br \/>\nprovoca el poco uso de este y otros programas parecidos. En la<br \/>\nactualidad, no hay ning\u00fan pronunciamiento sobre la legalidad o no del<br \/>\nuso por parte de un trabajador de mecanismos de cifrado en sus mensajes<br \/>\nde correo electr\u00f3nico.<\/p>\n<p>-Firma electr\u00f3nica y certificados digitales<\/p>\n<p>Este mecanismo comprende dos procesos: primero la firma del mensaje<br \/>\ny segundo la verificaci\u00f3n de la misma. La primera se consigue a partir<br \/>\ndel propio mensaje, o una transformaci\u00f3n precisa del mismo, a firmar,<br \/>\nde modo que si \u00e9ste cambia tambi\u00e9n lo hace la firma, y de una<br \/>\ninformaci\u00f3n privada s\u00f3lo conocida por el signatario.<\/p>\n<p>El segundo proceso se consigue aplicando a la firma a comprobar una<br \/>\ninformaci\u00f3n p\u00fablica, que aunque es una funci\u00f3n matem\u00e1tica de la citada<br \/>\ninformaci\u00f3n privada es computacionalmente imposible de obtener de \u00e9sta<br \/>\n\u00faltima. Finalmente, el resultado de este proceso se coteja con el<br \/>\nmensaje, o la transformaci\u00f3n citada del mismo.<\/p>\n<p>Pero para proporcionar plena seguridad jur\u00eddica a este mecanismo se<br \/>\nprecisa hacer intervenir en la comunicaci\u00f3n una tercera parte confiable<br \/>\nentre los sistemas terminales, la cual garantiza que las claves usadas<br \/>\nen la firma digital son efectivamente de aquel que se dice su<br \/>\npropietario. Este tercero de confianza se denomina \u201cAutoridad de<br \/>\ncertificaci\u00f3n\u201d<\/p>\n<p>El uso de la firma electr\u00f3nica, conjuntamente con certificados<br \/>\ndigitales expedidos por autoridades de certificaci\u00f3n competentes,<br \/>\nconsiguen un alto grado de autentificaci\u00f3n en los mensajes de correo<br \/>\nelectr\u00f3nico. Recordemos que \u201cLa firma electr\u00f3nica avanzada, siempre que<br \/>\nest\u00e9 basada en un certificado reconocido y que haya sido producida por<br \/>\nun dispositivo seguro de creaci\u00f3n de firma, tendr\u00e1, respecto de los<br \/>\ndatos consignados en forma electr\u00f3nica, el mismo valor jur\u00eddico que la<br \/>\nfirma manuscrita en relaci\u00f3n con los consignados en papel y los<br \/>\ndocumentos que la incorporen ser\u00e1n admisibles como prueba en juicio,<br \/>\nvalor\u00e1ndose \u00e9stos, seg\u00fan los criterios de apreciaci\u00f3n establecidos en<br \/>\nlas normas procesales\u201d<\/p>\n<p>En el seno de una empresa, puede estar asentado perfectamente el uso<br \/>\nde esta tecnolog\u00eda. Sin embargo, en el \u00e1mbito que nos interesa ahora<br \/>\nmismo, debemos contemplarlo como un elemento de prueba a la hora de<br \/>\nidentificar al emisor de mensajes. Los programas-cliente de correo<br \/>\nactuales, o las cuentas web-mail ya proporcionan suficiente informaci\u00f3n<br \/>\nal respecto para averiguar el destino, uso, fecha, y muchos mas<br \/>\ndetalles como para razonar el debido o indebido uso de una persona de<br \/>\nlos medios inform\u00e1ticos de una empresa, sin la necesidad de usar<br \/>\nmecanismos como el que estamos contemplando ahora mismo. Aunque por<br \/>\nsupuesto, ello provocar\u00eda un refuerzo cuasi inapelable sobre la autor\u00eda<br \/>\ndel env\u00edo de los e-mails. De nuevo, no tenemos constancia de<br \/>\npronunciamientos en sentencias sobre el caso planteado, y es que, a<br \/>\npesar de su gratuidad, se trata de t\u00e9cnicas bastante desconocidas para<br \/>\nun usuario medio de la red de redes.<\/p>\n<p>-Soluciones que vulneran la intimidad<\/p>\n<p>Paralelamente a las aplicaciones que protegen la intimidad de un<br \/>\nusuario, la parcela contraria contiene programas que la vulneran.<br \/>\nProgramas como \u201cspector\u201d por ejemplo, generan autom\u00e1ticamente decenas<br \/>\nde \u201csnapshots\u201d (im\u00e1genes) del pc del empleado para \u201cvislumbrar\u201d c\u00f3mo<br \/>\ntrabaja. Por supuesto, permite la lectura de los correos desde la<br \/>\nempresa, pero no s\u00f3lo \u00e9so: pr\u00e1cticamente cualquier cosa queda al<br \/>\ndescubierto. Ideal para \u201cjefes sin escr\u00fapulos\u201d. Resulta curioso<br \/>\ncomprobar como la licencia de uso de \u00e9ste software queda constre\u00f1ida a<br \/>\nque el adquiriente avise a todas las personas que van a ser<br \/>\n\u201cobservadas\u201d mientras trabajan. Estamos ante el n\u00famero 1 en ventas en<br \/>\nEstados Unidos, pa\u00eds donde derechos como la intimidad est\u00e1n,<br \/>\nfrancamente, por los suelos.<\/p>\n<p>Y es que son las empresas norteamericanas las que m\u00e1s a menudo<br \/>\nrecurren a este tipo de soluciones inform\u00e1ticas para asegurar el<br \/>\ncorrecto uso de los medios que ponen a disposici\u00f3n de sus empleados.<\/p>\n<p>Hasta un 55% de las mismas , seg\u00fan los \u00faltimos estudios, tienen<br \/>\ninstalados sistemas de rastreo del correo electr\u00f3nico, capaces de<br \/>\ninterceptar y eliminar mensajes que contengan determinadas palabras o<br \/>\nexpresiones \u201cprohibidas \u201c; marcas competidoras, nombres de directivos<br \/>\nde otras compa\u00f1\u00edas, t\u00e9rminos escatol\u00f3gicos, sexistas u obscenos, etc.<\/p>\n<p>Las empresas son conscientes de que la utilizaci\u00f3n del e-mail y de<br \/>\nInternet, trae consigo grandes beneficios, que repercuten en un aumento<br \/>\nde la productividad, pero que utilizados de forma descontrolada o<br \/>\nindebida producen un efecto contrario, no deseado.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s se manifiesta el choque entre los intereses de las<br \/>\nempresas y el derecho a la intimidad en sus comunicaciones de los<br \/>\nempleados a su cargo.<\/p>\n<p>De igual forma, hay que se\u00f1alar que en una red privada<br \/>\n-configuraci\u00f3n usual en el seno de una empresa de tama\u00f1o medio- la<br \/>\nprivacidad tambi\u00e9n se ve atenuada por la propia estructura de la red.<br \/>\nEn ella, la figura del administrador de la red, puede poseer facultades<br \/>\nexorbitantes e incluso desconocidas para los trabajadores. Entre ellas,<br \/>\npuede estar el acceso a los cuerpos de los mensajes del correo<br \/>\nelectr\u00f3nico, si no est\u00e1n protegidos con contrase\u00f1as o por cualquier<br \/>\notro mecanismo.<\/p>\n<p>Protecci\u00f3n de datos<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a la normativa de protecci\u00f3n de datos (tanto la ley<br \/>\ncomo el reglamento de seguridad), el correo electr\u00f3nico puede plantear<br \/>\nuna gran cantidad de cuestiones diversas. El empresario es susceptible<br \/>\nde realizar ficheros que contengan la direcci\u00f3n electr\u00f3nica de sus<br \/>\ntrabajadores, puede venderlos o cederlos. Una empresa recibe una gran<br \/>\ncantidad de correos electr\u00f3nicos con curr\u00edculums solicitando establecer<br \/>\nuna relaci\u00f3n de trabajo con el empresario. \u00bfQu\u00e9 ocurre en este caso?<\/p>\n<p>Precisamente, una de las consultas mas interesantes que se realiz\u00f3 a<br \/>\nla Agencia de Protecci\u00f3n de datos se refer\u00eda a si la venta o cesi\u00f3n de<br \/>\nun fichero que conten\u00eda direcciones de correo electr\u00f3nico deb\u00eda ser<br \/>\nconsiderada cesi\u00f3n de datos a los efectos de la ley, lo que exig\u00eda<br \/>\nanalizar si dichas direcciones ten\u00edan la consideraci\u00f3n de datos de<br \/>\ncar\u00e1cter personal.<\/p>\n<p>Apreci\u00f3 la Agencia que la direcci\u00f3n de correo electr\u00f3nico se forma<br \/>\npor un conjunto de signos o palabras libremente elegidos generalmente<br \/>\npor su titular, con la \u00fanica limitaci\u00f3n de que dicha direcci\u00f3n no<br \/>\ncoincida con la de otra persona. Esta combinaci\u00f3n puede tener<br \/>\nsignificado en s\u00ed misma o carecer de \u00e9l pudiendo incluso, en principio,<br \/>\ncoincidir con el nombre de otra persona distinta al titular.<\/p>\n<p>Por lo anterior, la Agencia analiz\u00f3 distintos supuestos atendiendo<br \/>\nal grado de identificaci\u00f3n de la direcci\u00f3n del correo con el titular de<br \/>\nla cuenta de dicho correo. Si la direcci\u00f3n contiene informaci\u00f3n acerca<br \/>\nde su titular, pudiendo esta informaci\u00f3n referirse a su nombre,<br \/>\napellidos, empresa\u2026aparezcan o no estos extremos en la denominaci\u00f3n<br \/>\nutilizada, la direcci\u00f3n identifica al titular por lo que debe<br \/>\nconsiderarse dato de car\u00e1cter personal. Si la direcci\u00f3n no parece<br \/>\nmostrar datos relacionados con la persona titular de la cuenta (por<br \/>\nreferirse, por ejemplo, el c\u00f3digo de la cuenta de correo a una<br \/>\ndirecci\u00f3n abstracta o a una simple combinaci\u00f3n alfanum\u00e9rica sin<br \/>\nsignificado alguno), en principio, no ser\u00eda un dato de car\u00e1cter<br \/>\npersonal. Sin embargo, incluso en este supuesto, la direcci\u00f3n de correo<br \/>\nelectr\u00f3nico aparecer\u00e1 necesariamente referenciada a un dominio concreto<br \/>\nde tal forma que podr\u00e1 procederse a la identificaci\u00f3n de su titular<br \/>\nmediante la consulta del servidor en que se gestione dicho dominio sin<br \/>\nnecesidad de un esfuerzo desproporcionado por parte de quien lleve a<br \/>\ncabo dicha identificaci\u00f3n. Concluye la Agencia que tambi\u00e9n en este caso<br \/>\nla direcci\u00f3n se encuentra amparada en el r\u00e9gimen de la ley. Se concluye<br \/>\nque la cesi\u00f3n de un listado de direcciones est\u00e1 sujeta al art\u00edculo 11<br \/>\nen materia de cesiones, sin que la mera publicaci\u00f3n en Internet de un<br \/>\ndirectorio de correo electr\u00f3nico puede ser considerada como<br \/>\ncircunstancia que convierte los datos en accesibles al p\u00fablico toda vez<br \/>\nque dicha inclusi\u00f3n supone un tratamiento que deba haber sido efectuado<br \/>\nrecabando el consentimiento de los afectados.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n final es que se considera a todos los efectos una<br \/>\ndirecci\u00f3n de correo electr\u00f3nico como \u201cdato\u201d dentro de la L.O.P.D., lo<br \/>\nque implica que, si existe un fichero que contengan dichos datos, el<br \/>\nempresario est\u00e1 obligado a realizar muchas tareas: debe darlo de alta,<br \/>\ndebe establecer las medidas de seguridad oportunas seg\u00fan el reglamento<br \/>\nde medidas de seguridad, a la vez que respetar los principios de la ley.<\/p>\n<p>Contenido del derecho al honor, intimidad y propia imagen<\/p>\n<p>Nuestra Carta Magna habla de tres derechos distintos. Vamos a<br \/>\nintentar ahondar en ellos, a trav\u00e9s de la doctrina mas autorizada al<br \/>\nefecto: la del Tribunal Constitucional.<\/p>\n<p>En la sentencia 231\/1988, caso Paquirri, se afirma que \u201cLos derechos<br \/>\na la imagen y a la intimidad personal y familiar reconocidos en el art.<br \/>\n18 de la C.E. aparecen como derechos fundamentales estrictamente<br \/>\nvinculados a la propia personalidad, derivados sin duda de la \u201cdignidad<br \/>\nde la persona\u201d, que reconoce el art. 10 de la C.E., y que implican la<br \/>\nexistencia de un \u00e1mbito propio y reservado frente a la acci\u00f3n y<br \/>\nconocimiento de los dem\u00e1s, necesario -seg\u00fan las pautas de nuestra<br \/>\ncultura- para mantener una calidad m\u00ednima de la vida humana. Se<br \/>\nmuestran as\u00ed esos derechos como personal\u00edsimos y ligados a la misma<br \/>\nexistencia del individuo.\u201d<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola garantiza en su T\u00edtulo I \u00e9ste derecho junto<br \/>\na los de intimidad personal y familiar hacia todos los ciudadanos sin<br \/>\nexcepci\u00f3n.<\/p>\n<p>El honor es aquel derecho que tiene toda persona a su buena imagen,<br \/>\nnombre y reputaci\u00f3n, de tal forma que todos tenemos derecho a que se<br \/>\nnos respete, dentro de nuestra esfera personal cualquiera que sea<br \/>\nnuestra trayectoria vital, siendo un derecho \u00fanico e irrenunciable<br \/>\npropio de todo ser humano.<\/p>\n<p>Sobre el contenido al derecho a la intimidad, en cuanto derivaci\u00f3n<br \/>\nde la dignidad de la persona, implica \u201cla existencia de un \u00e1mbito<br \/>\npropio y reservado frente a la acci\u00f3n y el conocimiento de los dem\u00e1s,<br \/>\nnecesario, seg\u00fan las pautas de nuestra cultura, para mantener una<br \/>\ncalidad m\u00ednima de la vida humana \u201c. Adem\u00e1s, el derecho a la intimidad<br \/>\nno es absoluto, \u201ccomo no lo es ninguno de los derechos fundamentales,<br \/>\npudiendo ceder ante intereses constitucionalmente relevantes, siempre<br \/>\nque el recorte que aqu\u00e9l haya de experimentar se revele como necesario<br \/>\npara lograr el fin leg\u00edtimo previsto, proporcionado para alcanzarlo y,<br \/>\nen todo caso, sea respetuoso con el contenido esencial del derecho \u201c.<\/p>\n<p>La intimidad es la esfera personal de cada uno, en donde residen los<br \/>\nvalores humanos y personales, siendo un derecho fundamental para el<br \/>\ndesarrollo de la persona y de la familia adem\u00e1s de ser un \u00e1mbito<br \/>\nreservado a la curiosidad de los dem\u00e1s contra intromisiones e<br \/>\nindiscreciones ajenas. La intimidad se ha protegido siempre de forma<br \/>\nlimitada. Por ejemplo, la violaci\u00f3n de la intimidad domiciliaria, se<br \/>\ncentrar\u00e1 en aquellos casos en los que se produzcan registros no<br \/>\npermitidos y vejaciones injustas ocasionados por los mismos. No s\u00f3lo se<br \/>\ncentrar\u00e1 dentro de este \u00e1mbito sino que adem\u00e1s tambi\u00e9n afecta a otros<br \/>\ncampos como son las violaciones de la correspondencia y comunicaciones<br \/>\npersonales, intimidad laboral, obtenci\u00f3n de datos relativos a la<br \/>\nintimidad personal, familiar, o de terceros pertenecientes a la esfera<br \/>\nde la familia. De tal forma que la intimidad es aquella esfera personal<br \/>\ny privada que contienen comportamientos, acciones y expresiones que el<br \/>\nsujeto desea que no lleguen al conocimiento p\u00fablico. Todo lo expuesto<br \/>\nanteriormente requiere una protecci\u00f3n jur\u00eddica con el fin de que se<br \/>\nrespete la vida privada y familiar garantizando a la persona esa esfera<br \/>\no zona reservada en donde transcurren las circunstancias de la vida<br \/>\npersonal, nacimiento de hijos, embarazos, enfermedades, desenga\u00f1os<br \/>\namorosos, aspectos profesionales, en definitiva, cosas que ocurren en<br \/>\nla vida de toda persona. En el caso de los personajes p\u00fablicos, esta<br \/>\nintimidad debe de estar mayormente protegida, al estar dentro del<br \/>\npanorama de personajes conocidos mas o menos por el resto de la<br \/>\nsociedad, porque comentarios o noticias realizadas de forma injuriosa<br \/>\npueden gravemente perjudicar su imagen p\u00fablica creando una imagen<br \/>\nirreal y distorsionada de la realidad reflejada desde un punto de vista<br \/>\nsubjetivo. Puede ocurrir que lo publicado sea totalmente ver\u00eddico pero<br \/>\nno por ello se puede permitir la intromisi\u00f3n de cualquier persona pues<br \/>\nviolar\u00eda la intimidad que todo ser humano tiene y necesita que respeten<br \/>\nlos dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el derecho a la propia imagen, consagrado en el art.<br \/>\n18.1 CE junto con los derechos a la intimidad personal y familiar y al<br \/>\nhonor, contribuye a preservar la dignidad de la persona (art. 10.1 CE),<br \/>\nsalvaguardando una esfera de propia reserva personal, frente a<br \/>\nintromisiones ileg\u00edtimas provenientes de terceros. S\u00f3lo adquiere as\u00ed su<br \/>\npleno sentido cuando se le enmarca en la salvaguardia de \u201cun \u00e1mbito<br \/>\npropio y reservado frente a la acci\u00f3n y conocimiento de los dem\u00e1s,<br \/>\nnecesario, seg\u00fan las pautas de nuestra cultura, para mantener una<br \/>\ncalidad m\u00ednima de la vida humana \u201c. Y en esta l\u00ednea, la Ley Org\u00e1nica<br \/>\n1\/1982 (art. 2 en conexi\u00f3n con el 7, aps. 5 y 6, y art. 8.2) estructura<br \/>\nlos l\u00edmites del derecho a la propia imagen en torno a dos ejes: la<br \/>\nesfera reservada que la propia persona haya salvaguardado para s\u00ed y su<br \/>\nfamilia conforme a los usos sociales; y, de otra parte, la relevancia o<br \/>\nel inter\u00e9s p\u00fablico de la persona cuya imagen se reproduce o de los<br \/>\nhechos en que \u00e9sta participa, como protagonista o como elemento<br \/>\naccesorio, siendo \u00e9sta una excepci\u00f3n a la regla general citada en<br \/>\nprimer lugar, que hace correr paralelo el derecho a la propia imagen<br \/>\ncon la esfera privada guardada para s\u00ed por su titular.<\/p>\n<p>Autor: Alfonso Villahermosa Iglesias<br \/>\nEspecialista en Econom\u00eda y Derecho de la Tecnolog\u00eda Digital<br \/>\nMaster en Derecho de las Telecomunicaciones y Tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n por la Universidad Carlos III <\/p>\n<p><\/p>\n<p>Extraido de<a title=\"delitos informaticos\" href=\"http:\/\/www.delitosinformaticos.com\/10\/2006\/laboral\/apuntes-sobre-el-correo-electronico-en-la-empresa-i\"> Delitos Inform\u00e1ticos<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre cuando se usa el correo electr\u00f3nico sin tanta desproporci\u00f3n? \u00bfY qu\u00e9 ocurre cuando se usa para asuntos sindicales? 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