OÍDO SINDICATOS: ¡CON LA CABEZA BIEN ALTA!
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Había una vez un hombre … … que al cruzarse con otro por la acera le sujeta por el brazo y le exclama con alegría: ¡Hola Manuel, cuánto tiempo y qué cambiado estás! Y ante el silencio de éste, el hombre, con la misma alegría, le continúa diciendo, «muchacho qué cambiado estás, tan delgado y…