Escrachado estoy: escrachemos, entonces
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Me están haciendo escrache a todas horas, desde que me levanto hasta que me acuesto. En casa, en la calle y hasta en el último pliegue de mi cerebro padezco sin tregua ese escrache. Por ejemplo, no para de bullir mi cabeza desde que la lista de Hervé Falciani sacaba a la luz 130.000 cuentas…