Atrapados entre la presión del público y la de la dirección.
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«Ladrones, sinvergüenzas, mentirosos. Nos habéis engañado». Trabajar hoy día en un banco de cara al público implica tener que hacer frente a acusaciones de este porte en cualquier momento. El mal trago no acaba ahí: además, se ha disparado la presión desde la dirección de las entidades por recaudar dinero rápido con la venta indiscriminada…